Poesía: La muñeca rota

Sentada tantos años
en un esquina,
una vieja muñeca
siempre la mira.

Tiene la muñeca,
cara de luna
y los ojitos verde,
verde aceituna.

Sus manos de porcelana
en el vestido se posan,
en su pelo ondulado,
revolotean las mariposas.

Tenía la muñeca
los brazos rotos,
la mirada ingenua
y los zapatos rojos.

La tomé entre mis dedos
con mucho cariño,
arreglé sus bracitos
como cuando era un niño.

La muñeca ya sonríe,
ya no volverá a la esquina,
se queda junto a mi cama
para ver pasar mi vida.

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