Mesa baja de sala con tapitas de colores, dado de gomaespuma, cartas caseras de cartulina y bandeja de madera para juegos de mesa caseros en Nivel Inicial

6 juegos de mesa caseros para Nivel Inicial (con materiales de sala)

Una bolsa de tapitas, un dado de gomaespuma y unas cartulinas recortadas alcanzan para armar una ludoteca entera en la sala. Los juegos de mesa caseros tienen una ventaja enorme: se hacen con lo que ya hay, se adaptan a cada grupo y, si se rompe una pieza, se vuelve a hacer en cinco minutos.

Juntamos seis juegos de mesa para Nivel Inicial, pensados para salas de 3 a 5 años, para el rincón de juegos, para esos ratos de espera entre una actividad y otra o para un día de lluvia sin patio. Cada uno tiene materiales, reglas en tres pasos y una idea para ir cambiándolo con el tiempo.

Antes de empezar: algunas claves

  • Grupos chicos. Funcionan mejor con dos a cuatro jugadores. Con más, la espera se hace larga y se pierde el interés.
  • Reglas de a una. La primera vez jugamos con la regla más simple. Cuando el grupo la domina, sumamos otra.
  • Ganar no es lo central. En sala de 3, muchas veces el juego termina cuando se acaban las piezas y nadie cuenta quién ganó. Está bien así.
  • Cada juego en su caja. Una caja de zapatos o una bolsa de tela con un dibujo en el frente ayuda a que los chicos sepan dónde va cada cosa al ordenar.

1. Memoria de tapitas

Materiales: 12 a 20 tapitas de botella iguales y stickers o dibujos chiquitos de a pares (dos soles, dos gatos, dos estrellas…), pegados en la parte de adentro.

  1. Ponemos todas las tapitas boca abajo sobre la mesa, bien mezcladas.
  2. Por turno, cada jugador da vuelta dos tapitas. Si son iguales, se las queda; si no, las vuelve a tapar en el mismo lugar.
  3. Seguimos hasta que no quedan pares en la mesa.

Para ir cambiándolo: en sala de 3 empezamos con seis pares; en sala de 5 podemos llegar a diez. Más adelante, los pares pueden ser una cantidad de puntitos y el número que le corresponde.

2. Recorrido con dado

Materiales: una cartulina grande con un camino de casillas dibujado (puede ser una víbora, una ruta o un caracol), un dado y una ficha por jugador (un botón, un muñequito o una tapita de color).

  1. Cada jugador pone su ficha en la casilla de salida.
  2. Por turno, tira el dado, cuenta los puntos y avanza esa cantidad de casillas.
  3. Llega primero quien alcanza la meta, aunque lo divertido es que todos lleguen.

Para ir cambiándolo: agregamos casillas especiales con un dibujo (una nube significa «volvé una», un sol «avanzá dos») o con consignas de movimiento: saltar, aplaudir, hacer un sonido de animal. Si el grupo todavía no cuenta con soltura, usamos un dado con colores en lugar de puntos.

3. Lotería de la sala

Materiales: fotos impresas o dibujos de objetos de la propia sala (la pelota, la regadera, el perchero, los bloques, el libro preferido), cartones con seis imágenes cada uno y tarjetas sueltas con las mismas imágenes para cantar.

  1. Cada jugador recibe un cartón y unas tapitas o porotos para marcar.
  2. La docente o un chico saca una tarjeta y la muestra o la nombra.
  3. Quien tiene esa imagen en su cartón la tapa. Cuando alguien completa el cartón, avisa con una palabra que acordemos juntos.

Para ir cambiándolo: en vez de mostrar la tarjeta, damos pistas («Es redonda y la usamos en el patio»). Así la lotería se vuelve también un juego de adivinar.

4. Dominó de colores

Materiales: 20 a 28 rectángulos de cartón (de cajas de cereales, por ejemplo) divididos al medio con una línea, y cada mitad pintada de un color. Conviene usar cinco o seis colores bien distintos.

  1. Repartimos cinco fichas por jugador y dejamos el resto en un montoncito.
  2. Ponemos una ficha en el centro. Por turno, cada uno agrega una ficha que tenga un color igual en el extremo libre.
  3. Si no tiene, saca una del montón. El juego termina cuando alguien se queda sin fichas o ya nadie puede jugar.

Para ir cambiándolo: en sala de 5 reemplazamos los colores por cantidades de puntitos o por formas geométricas.

5. ¿Quién tiene…?

Materiales: un mazo de cartas caseras con dibujos de animales o frutas, dos o tres de cada uno.

  1. Repartimos cuatro o cinco cartas a cada jugador y las sostienen sin mostrarlas.
  2. Por turno, cada uno pregunta a otro: «¿Tenés un pato?». Si lo tiene, se lo da; si no, dice «No tengo, sacá del mazo».
  3. Cuando alguien junta todas las cartas de un mismo dibujo, las deja sobre la mesa.

Para ir cambiándolo: en sala de 3 jugamos con las cartas boca arriba, para que puedan ver lo que tiene cada uno y practicar la pregunta. Después, en vez de nombrar el animal, lo describen: «¿Quién tiene uno que hace muuu?».

6. Torres con dado

Materiales: bloques de madera, cubos de encastre o cajitas chicas, y un dado.

  1. Cada jugador empieza con la mesa vacía delante.
  2. Por turno, tira el dado y suma a su torre tantos bloques como puntos salieron.
  3. Si la torre se cae, vuelve a empezar desde cero. Al final, comparamos: ¿cuál quedó más alta? ¿Cuál tiene más bloques?

Para ir cambiándolo: jugamos de a dos sobre una misma torre, cooperando para que no se caiga. También podemos usar un dado con números del 1 al 3 para las primeras veces.

Cómo rotarlos en la sala

No hace falta tener los seis juegos disponibles todo el tiempo. Funciona mejor dejar dos o tres a la vista en el rincón de juegos y cambiarlos cada semana o cada quince días. Así los chicos vuelven con ganas, y cuando un juego regresa después de un tiempo, lo reciben como nuevo.

También se pueden fabricar con los chicos: pintar las fichas del dominó, dibujar las cartas o elegir qué objetos de la sala van en la lotería. Cuando un juego lo hicieron ellos, lo cuidan distinto.

Para seguir jugando

Si buscás más propuestas cortas para la mesa o la ronda, te pueden servir las tarjetas de dados para imprimir, estos juegos con rimas para la ronda o los instrumentos reciclados, que también se arman con materiales de la sala.

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