Una botella con un puñado de arroz, una caja con elásticos, dos tapas de frasco. Con lo que ya hay en la sala (o en el tacho de reciclables) se puede armar una pequeña orquesta. Acá te dejamos 8 instrumentos reciclados fáciles de construir con los chicos, cómo cuidar la seguridad y algunas ideas para tocarlos sin que la sala se vuelva un estruendo.
Las propuestas sirven para salas de 3 a 5 años. En sala de 2, la docente arma el instrumento y los chicos exploran el sonido. En sala de 5, pueden elegir materiales, comparar sonidos y decidir cómo decorarlo.
Antes de empezar: seguridad e higiene
- Botellas y frascos siempre de plástico, limpios y secos. Nada de vidrio.
- Las tapas se cierran bien y se refuerzan con cinta de papel o cinta ancha. Si se abre, que no queden granos sueltos al alcance de los más chicos.
- Los cortes de cartón duro, lata o plástico los hace el adulto, antes de la actividad.
- En sala de 2 y 3, evitar porotos o piedritas sueltas sobre la mesa: se llenan los recipientes en una bandeja y con supervisión.
- Lavarse las manos después de usar granos y semillas.
8 instrumentos reciclados para armar en sala
1. Maraca de botella
Una botella chica de plástico con arroz, lentejas o porotos (cada uno suena distinto). Cerrar, encintar la tapa y decorar con cinta de colores o papel. Pregunta para la ronda: «¿Cuál suena más fuerte, la de arroz o la de porotos?».
2. Tambor de caja o lata
Una caja de cartón resistente o una lata grande (sin bordes filosos, encintados por el adulto). Se tapa la boca con un globo estirado, papel madera o una bolsa gruesa sujeta con elástico. Se toca con la mano abierta o con una cuchara de madera.
3. Guitarra de elásticos
Una caja de zapatos o de té con un agujero en la tapa y tres o cuatro elásticos de distintos grosores estirados alrededor. Al pellizcarlos, cada uno suena más agudo o más grave. Funciona muy bien en sala de 4 y 5 para comparar sonidos.
4. Raspador de tubo corrugado
Un tubo de cartón con tapitas pegadas en fila, o un pedazo de manguera corrugada, o una botella con relieve. Se raspa con un palito de helado o una cuchara. Es ideal para acompañar canciones con ritmo marcado.
5. Palo de lluvia
Un tubo largo de cartón (de papel film o de afiche) con palillos o clips de papel atravesados (los pone el adulto) y un puñado de arroz o fideos chiquitos adentro. Se tapan ambas puntas con cartón y cinta. Al darlo vuelta suena como lluvia y es perfecto para momentos de calma.
6. Platillos de tapas
Dos tapas metálicas de frascos grandes (sin bordes cortantes) o dos tapas de ollas viejas. Se les pega una tirita de tela o un carretel como manija. Se chocan suavecito; más abajo hay una idea para no aturdir a nadie.
7. Cascabeles de tapitas
Tapitas de gaseosa con un agujero en el centro (lo hace el adulto con un clavo caliente o un punzón) enhebradas en un alambre forrado o un cordón grueso. Se puede armar como pulsera grande o atarlas a un palito para sacudir.
8. Xilófono de botellas con agua
Cinco o seis botellas iguales con distintas cantidades de agua (se puede teñir con unas gotas de colorante). Se golpean suavemente con una cuchara de madera. Más agua, sonido más grave; menos agua, más agudo. Queda en la mesa y no se lleva por la sala.
Cómo tocarlos sin que la sala explote
- Juego del eco: la docente toca un ritmo corto con su instrumento y el grupo lo repite. Empezar con dos o tres golpes y después sumar.
- Fuerte y suave: con un cartel o un gesto (brazos arriba es fuerte, manos juntas es suave), los chicos cambian la intensidad. Es un juego que ayuda mucho a que escuchen al grupo.
- Turnos por instrumento: primero suenan solo las maracas, después los tambores, después todos. Así cada familia de sonidos tiene su momento.
- Silencio también es música: cuando la docente levanta la mano, todos frenan. Jugar a «tocar y congelar» ordena sin retar.
- Guardar los instrumentos en una caja o canasto después de usarlos, para que sigan siendo especiales.
Ideas para seguir
Con los instrumentos listos, se puede armar una banda de sala para acompañar canciones conocidas. Las canciones de animales con gestos y las canciones y rondas de primavera tienen letras cortas que se prestan para sumar maracas y tambores.
Si la sala ya trabajó con botellas sensoriales, las botellitas de texturas paso a paso son un buen punto de partida: muchas se pueden convertir en maracas. Y para escuchar los sonidos del entorno antes de producirlos, el proyecto Escuchamos la primavera en el patio propone un recorrido muy lindo.
Tip para familias
En casa, una botella con arroz y una cuchara de madera sobre una olla alcanzan para hacer música juntos. Pueden acompañar una canción que le guste a tu hijo o hija y jugar a tocar fuerte y despacito. Si la botella tiene granos, que la tapa quede bien cerrada y siempre con un adulto cerca.
Con materiales que iban a la basura, los chicos descubren que pueden construir, comparar y crear sonidos. Y una caja de instrumentos hechos por ellos tiene un valor que ninguno comprado iguala.
