Día Internacional de la Mujer – 8 de marzo


El 8 de marzo se celebra el Día Internacional de la Mujer, conmemorando los avances alcanzados por la mujeres la actualidad. El surgimiento de la fecha está ligado al movimiento socialista y a la actuación militante de las mujeres.

En 1908, 40.000 costureras industriales de grandes factorías se declararon en huelga demandando el derecho de unirse a los sindicatos por mejores salarios, una jornada de trabajo menos larga, entrenamiento vocacional y el rechazo al trabajo infantil.

Durante esa huelga, 129 trabajadoras murieron quemadas en un incendio en la fábrica Cotton Textile Factory, en Washington Square, Nueva York. Los dueños de la fábrica habían encerrado a las trabajadoras para forzarlas a permanecer en el trabajo y no unirse a la huelga.

Es importante rescatar la historia del esta particular fecha, ya que surge como un día mundialmente unificado de lucha por la igualdad de derechos, por la emancipación de la mujer y, en los últimos años, ha servido para reafirmar el papel inferior de la mujer en la sociedad, exaltando la doble jornada y la dictadura de la belleza.

Hoy recordemos a la mujer como emblema de lucha y sacrificio.

Palabras claves:
belleza Derechos dia social trabajo

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Adivinanzas de Oficios/Profesiones


Con unos zapatos grandes
y la cara muy pintada
soy el que hace reír
a toda la chiquilinada.
(el payaso)

La cartera, compañera,
me acompaña con frecuencia,
voy de portal en portal,
llevando las cartas hasta tu hogar.
(el cartero)

Con madera de pino,
de haya o de nogal,
construyo los muebles
para tu hogar.
(el mensajero/cartero)

Hago paredes,
hago cimientos
y sobre los andamios
subo contento.
(el albañil)

Preparo el terreno
y la semilla siembro,
siempre esperando
que el sol y la lluvia
lleguen a tiempo.
(el agricultor)

Caminar es su destino
y, yendo de casa en casa,
de su valija de cuero
saca paquetes y cartas.
(el mensajero/cartero)

Con destreza y sin desastre
hace las mangas al traje.
(el sastre/la modista)

Agita el cartucho,
carga la pistola,
pasa un algodón
y pone la inyección.
(la enfermera)

Nariz colorada,
ropa de retazos,
se para en la silla
y se da un porrazo.
(el payaso)

Trabaja en T.V.
teatro y cine,
drama o comedia
actúa y repite.
(el actor)

Ruleros, peines,
usa tijeras,
dejando hermosas
las cabelleras.
(el peluquero)

Por las calles
viene y va,
reparte noticias,
ya está por acá.
(el cartero)

Brocha y pincel
van siempre con él;
¿Quién es?
(el pintor)

Con cal y arena
pega ladrillos,
sube al andamio
y usa el martillo.
(el albañil)

Cura catarros
tos y resfríos,
y si me pincha
¡yo no hago líos!
(el médico)

Sobre lienzo o en papel,
qué bien aplica el color
con lápices o pincel.
(el pintor)

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Actividad: Valoración del trabajo compartido


Elementos:

  • Rollo de papel o papel afiche
  • Temperas
  • Rodillos
  • Esponjas
  • Marcadores o fibras

Paso a paso:

  • La docente presenta los materiales y despliega el rollo de papel o papel afiche en el suelo, estableciendo que cada uno trabaje con los colores que elija sin pintar el dibujo del compañero
  • Los niños pintan con libertad de elegir los materiales, desplazándose alrededor del papel
  • Terminada la pintura, esperan que se seque
  • En ronda, los niños conversan sobre los colores y las herramientas que utilizaron, valorando la participación de todos en el mural
  • Una variante será pedirle a los niños que se dibujen a sí mismos y luego coloquen su nombre

La docente podrá variar la ubicación espacial del plano del trabajo permitiendo al niño la percepción desde otros puntos de vista, y brindar distintas herramientas, permitiendo al niño experimentar otras posibilidades de asir los objetos y aprender cuál es la manera correcta para cada uno de ellos

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Cuento: Púas, el erizo


Púas era un erizo pequeñito de color marrón, tenía un hocico negro y unas patitas gordas. Siempre se metía en líos por culpa de sus púas pinchosas.
Cierto día, se encontraba, Doña Gata, tejiendo una manta para su bebé gatito y Púas se acercó a curiosear.
La gata había comprado, en la tienda, una gran canasta de madejas de colores y quería terminar esa manta antes de que pase el invierno.
Doña gata le decía a su gatito:

  • ¡Qué lindo vas a estar! ¡Eres el gatito más lindo de toda la vecindad!

Púas se había escondido detrás del sillón, y los colores de las madejas llamaron su atención. Al inclinar la cabeza para verlas mejor, cayó dentro de ellas. ¡Qué desastre! Púas se había enganchado entre los hilos y había enredado todo con sus púas.

  • ¡Mirá lo que has hecho! ¡Ahora qué voy a hacer! –dijo Doña Gata, preocupada.

Púas se sintió muy avergonzado y pidió disculpas a Doña Gata, pero el hilo estaba destrozado y ya no servía para hacer la manta.
Al llegar a su casa, Púas le contó a su mamá lo que había ocurrido en casa de Doña Gata. Estaba tan apenado que le pidió ayuda a su mamá para que le enseñe a hacer una manta.
Su madre, sorprendida por el gesto noble de su hijo, le respondió:

  • No te preocupes Púas, todo tiene solución, yo voy a ayudarte. Pero recuerda: no debes ser tan travieso, debes tener más cuidado.

Luego de terminar la manta para Doña Gata, Púas salió a jugar al bosque. De repente vio la madriguera de un conejo y quiso entrar en ella para curiosear. La Doña Coneja acababa de tener crías, estaban todas allí dentro, muy juntitas, todavía eran demasiado pequeñas para salir.
Púas consiguió meterse en la madriguera, pero no podía ver nada. ¡Estaba todo muy oscuro! El erizo iba de un lado para otro, sin darse cuenta que según se movía, iba pinchando a las crías.

  • ¡Fuera de aquí! –le dijo Doña Coneja, muy enojada.

Púas estaba realmente triste. Él no quería hacer daño con sus púas, pero siempre le salía todo al revés. Y los animalitos del bosque siempre se enojaban.
De regreso a su casa, a Púas se le ocurrió una gran idea para compensar a todos los animalitos a los que había hecho enojar, y, de paso, darle utilidad a esas púas pinchudas:

  • ¡Ya sé! ¡Limpiaré las alfombras de las casas de los animalitos! –dijo Púas, convencido de que había encontrado la solución. – Esta vez tengo que hacerlo bien y estar preparado para trabajar. No volveré a equivocarme.

Al día siguiente, Púas, se colocó su mascarillas para el polvo y se dirigió a la casa de Doña Gata, luego a la de Doña Coneja y así fue limpiando la casa de todos los animalitos del lugar.
Todo los animalitos estaban contentos de que Púas hiciera algo que le gustara y no molestara a los demás.
Así fue como Púas se convirtió en un gran limpiador de alfombras y todos estuvieron muy orgullosos de él.

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