Poesía: La escarapela

Qué linda que es,
qué hermosos colores,
como el cielo limpio
sobre blancas flores.

Es mi escarapela,
es la más hermosa,
bella y delicada
como una mariposa.

Va sobre mi pecho
en días festivos,
símbolo de orgullo
de ser argentinos.

Es como llevar,
junto al corazón,
una banderita
de nuestra nación.

Leonardo Antivero

Poesía: Somos exploradores

No tenemos miedo,
somos exploradores,
caminamos por la selva
con largos pantalones.

Los monos saludan
colgados de las ramas,
y nos enseñan como
viajar de liana en liana.

Les sacamos fotos
y les decimos: chau.

A la orilla de un lago
encontramos elefantes
con su cuerpo pesado
y su trompa gigante.

Se bañan en el agua
que chupan con sus trompas,
espantan los bichitos
con su pequeña cola.

Les sacamos fotos
y les decimos: chau.

Las cebras son rayadas,
parecen caballitos,
las vemos en el prado
todas al trotecito.

Luego se detienen,
descansan al solcito,
comen pastos tiernos
y cuidan a sus hijitos.

Les sacamos fotos
y les decimos: chau.

El zorro colorado
pasa agitado
porque un cazador
casi, casi, lo ha atrapado.

Se mete en la cueva
del pinchudo puercoespín
y como dos amigos
conversan allí.

Les sacamos fotos
y les decimos: chau.

Nilda Zamataro

Poesía: Para dormir

No podía dormir,
me asomé a la ventana,
estaba la noche friolenta
tejiendo estrellas de lana.

Estaban todas prolijitas
en punto santaclara,
la luna ovillo le prestaba
sus hebras color de plata,
y el viento atrevido
en las sombras las enredaba.

El sueño cerraba mis ojos,
me despedí en la ventana
y me quedé pronto dormida
contando estrellas de lana.

Vilma Novick Freyre

Poesía: Sopa de moñitos

Cuando la noche se acuesta
bostezando en las hamacas,
los tilos sirven la sopa,
las nubes le tejen mantas.

La luna, que está espiando,
con sus cachetes de plata,
se desliza por la soga
que une al cielo con la plaza.

Pero la plaza es toda
fría de niebla y escarcha,
y la luna, tiritando,
pide a gritos su bufanda.

Doña noche, que la escucha,
le hace lugar en la cama,
le da sopa de moñitos
y le presta su frazada.

Susana Atias

Poesía: Los indiecitos

Detrás de la llama
viene el indiecito:
envuelto en su manta,
soplando la quena,
bajando del cerro
por un caminito.

El agua del río
trae otro indiecito:
rema que te rema
sobre su canoa,
vuelve de la pesca
con un bagrecito.

Con flechas y arco
llega otro indiecito:
la melena al viento,
sin cinta ni pluma,
al galope largo
de su caballito.

Y se va acercando
el alfarerito:
la cara morena
como sus cacharros
y al cuello collares
de caracolitos.

Y brilla la hoguera,
y los indiecitos
asan su pescado,
escuchan la quena
y beben el agua
de su cacharrito.