Poesías sobre Pingüinos


Diez pingüinitos en el mar

Un pingüinito no sabía nadar,
dos pingüinitos le fueron a enseñar,
tres pingüinitos se metieron al mar.

Y nadaron y nadaron y nadaron sin cesar,
Y nadaron y nadaron y nadaron sin cesar.

Cuatro pingüinos salieron a pasear,
cinco pingüinos fueron ya,
seis pingüinos saludaron al pasar.

Y pasearon y pasearon y pasearon sin cesar,
Y pasearon y pasearon y pasearon sin cesar.

Siete pingüinos hicieron una hilera,
ocho pingüinos marcharon al campás,
nueve pingüinos siguieron al primero.

Y jugaron y jugaron diez pingüinos en el mar,
Y jugaron y jugaron diez pingüinos en el mar.

-Viviana Lasover-

Pingüinitos

Patitas cortas,
piquito largo,
chaleco negro,
pechito blanco.

Pingüinito chueco
no puedes volar,
pero qué bien nadas
en el ancho mar.

-Mónica Tirabasso-

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Poesía: Qué lindo es el otoño


que lindo es el aire
que se respira
en días de otoño
cuando el sol entibia

que lindo es el viento
que sopla en la cara
los cabellos despeina
y sonrisas regala

que lindo es el ruido
de las hojas secas
como colchón
sobre las veredas

que lindo el otoño
dorada estación
los árboles coquetos
cambian de color

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Poesía: Don otoño


Don Otoño es mago,
pero vos, no digas nada,
de su galera salen
miles de hojas doradas.

El viento travieso
se divierte en las veredas.
Con las hojas juega
al tren y a la rueda rueda.

Muy cansado, el sol
se acuesta más temprano
pues llegó el otoño
y dice ¡adiós! al verano.

Don otoño es mago
y usa una gran capa oscura
por eso la noche
mucho más tiempo dura.

Don Otoño es mago,
pero vos no digas nada.
Le pone a los árboles
gran cabellera dorada.

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Poesía: Otoño


Cada vez que llega marzo
yo no entiendo lo que pasa:
se cubren todos de sol
los árboles de la plaza.

Al viento que es muy travieso
le dan ganas de jugar.
Con las hojas amarillas
corre de aquí para allá-

Juegan a la rueda – rueda
y también a la escondida,
pero al llegar la noche
se quedan todas dormidas.
Las hojas en las veredas
son una alfombra dorada
Los árboles ya desnudos
no se quejan para nada.

Me gusta cuando en otoño
salimos a caminar
pisando las hojas secas
que no dejan de chillar.

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