Cada 5 de mayo, en muchas escuelas de México se recuerda la Batalla de Puebla. En preescolar, la puerta de entrada no es la guerra: es la historia de un pueblo que se organizó para cuidar su ciudad, con valentía, trabajo en equipo y mucho cariño por lo propio.
Este proyecto de una semana acerca a las niñas y los niños a lo que pasó en 1862 con un cuento sencillo, un mapa, juego simbólico sin armas, talavera de papel y un cierre con las familias. La idea central es que cuidar un lugar entre todos también se aprende desde pequeños.
Qué pasó el 5 de mayo de 1862 (para la maestra)
El 5 de mayo de 1862, en las afueras de Puebla, el ejército mexicano al mando del general Ignacio Zaragoza enfrentó a tropas francesas que intentaban avanzar hacia el interior del país. La defensa se apoyó en los fuertes de Loreto y Guadalupe, en la orografía de la zona y en la organización de quienes defendieron la ciudad. Fue una victoria mexicana que, con el tiempo, se convirtió en una efeméride muy presente en el calendario escolar.
Para contarlo a los pequeños, conviene dejar de lado batallas y números: «Había una ciudad llamada Puebla. Un día llegó gente de otro país que quería quedarse. Las personas de Puebla se organizaron para cuidarla: unos cuidaban el agua, otros llevaban mensajes, otros preparaban comida. Entre todos, con mucho esfuerzo, lograron que su ciudad siguiera siendo suya». Así la historia habla de cuidado, organización y pertenencia, no de violencia.
Propósitos
- Conocer que el 5 de mayo se recuerda en México la defensa de Puebla en 1862, con palabras adecuadas a la edad.
- Identificar a Puebla como una ciudad de México, con volcanes, catedral, mole y talavera.
- Participar en un juego simbólico de organización y cuidado (sin armas ni roles de pelea).
- Expresar lo vivido con arte (talavera de papel) y un cierre compartido con las familias.
El proyecto se vincula con la Fase 2 de la Nueva Escuela Mexicana, en especial con Ética, naturaleza y sociedades (identidad, convivencia y conocimiento del entorno) y con Lenguajes (escuchar cuentos, conversar y expresar ideas).
Día 1 — El cuento: «La ciudad que se cuidó entre todos»
Prepara tres o cuatro láminas sencillas (puedes dibujarlas tú): la ciudad de Puebla, las personas organizándose, el fuerte en lo alto y las familias celebrando. Cuenta el relato con voz calmada y sin detalles de pelea. Al terminar, abre la conversación:
- «¿Qué hicieron las personas para cuidar su ciudad?»
- «¿Quién ayuda a cuidar nuestro salón?»
- «¿Qué podemos cuidar juntos en la escuela?»
Cierre: cada niña y cada niño dibuja «algo que cuidamos entre todos».
Día 2 — Conocemos Puebla
Ubica Puebla en un mapa de México. Muestra fotos o imágenes de los volcanes Popocatépetl e Iztaccíhuatl, de la catedral y de los fuertes de Loreto y Guadalupe. Conversen sobre la comida poblana que tal vez conocen: mole, camotes, dulces. Pregunta: «¿Qué les gustaría probar o dibujar de Puebla?»
Actividad: arman un mural colectivo con un mapa grande, dibujos de volcanes y platos típicos. La maestra escribe con letra clara: «Puebla, México».
Día 3 — Juego simbólico: el fuerte de las comisiones
Con cajas de cartón, papel y cinta, arman un «fuerte» en un rincón del salón o del patio. No hay armas de juguete ni roles de pelea. El juego es organizarse para cuidar el lugar:
- Guardianes del agua: llenan y llevan jarras o botellas (agua limpia) al fuerte.
- Mensajeros: llevan billetes de papel o dibujos entre «puestos» del salón.
- Cocineros: preparan «comida» con plastilina, frutas de juguete o utensilios del rincón de cocina.
Rotan las comisiones. Al final, reflexionan: «¿Qué comisión te gustó más?», «¿Por qué es importante organizarnos?»
Día 4 — Arte: talavera de papel
La talavera poblana se reconoce por sus diseños en azul y blanco. Ofrece platos de cartón o círculos de cartulina y tempera o plumones azul y blanco. Pueden copiar motivos sencillos (flores, grecas, puntos) o inventar los suyos.
- Para los más pequeños: sellos con tapitas o esponjas, solo azul sobre blanco.
- Para los más grandes: bordes y flores con pincel fino, imitaciones más detalladas.
Dejan secar y firman al dorso. Esas piezas serán la exposición del día 5.
Día 5 — Cierre con las familias
Organiza un cierre breve de 20 a 30 minutos: honores a la bandera (según la costumbre de tu escuela), recorrido por la exposición de talavera y el mural de Puebla, y una degustación sencilla de camotes o dulces poblanos. Confirma alergias alimentarias con anticipación y ofrece siempre una opción sin azúcar o sin gluten si hace falta.
Invita a las familias a preguntar en casa: «¿Qué cuidamos juntos en nuestra casa?»
Evaluación y preguntas de cierre
- ¿Pueden decir, con sus palabras, qué se recuerda el 5 de mayo?
- ¿Nombran algo de Puebla (volcán, comida, talavera, fuerte)?
- ¿Recuerdan alguna comisión del juego del fuerte?
- ¿Señalan algo que cuidaron entre todos durante la semana?
Preguntas para la ronda final: «¿Qué aprendimos de Puebla?», «¿Qué queremos cuidar en nuestro salón?»
Ideas extra
- Si el 5 de mayo cae en día sin clases según el calendario escolar de la SEP, trabaja el proyecto la semana anterior.
- Rincón de lectura con libros infantiles sobre México, mapas y fotos de Puebla.
- Para preparar datos y fechas, puedes consultar gob.mx, el Instituto Nacional de Estudios Históricos de las Revoluciones de México (INEHRM), las efemérides de la SEDENA y el calendario escolar de la SEP.
Una semana con la Batalla de Puebla para niños deja una idea sencilla y poderosa: cuando un pueblo se organiza para cuidar lo suyo, la historia se recuerda con orgullo y con cuidado.
