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La empatía es la capacidad de ponerse en el lugar del otro y es la que permite tener en cuenta a ese otro antes de responder o actuar por impulso.

La empatía es eso que puede generar una sensación única y central en el apego de sentirnos sentidos por otro.

Los/as bebés y niños/as aprenden a empatizar con sus cuidadores por medio de la observación, primero, por imitación, luego, y finalmente por identificación.

Escuchar, sostener, atender, acompañar, los hace sentir seguros, «abrazados» y en confianza.

En la construcción de un vínculo de apego seguro, la empatía ocupa un lugar primordial: sólo si entendemos a nuestro/ bebé, podemos ofrecerle lo que necesita.

Actuar de manera empática está directamente relacionado a la manera en la que hemos sido tratado de niños /as por nuestros/as cuidadores, ya que es una habilidad que se adquiere con la suma de experiencia vividas, con la edad y la maduración y con la fortaleza interna de dejar de lado nuestras necesidades para tener en cuenta al otro.

Ser mapadres empáticos es un ejercicio diario y debe ser sostenido en el tiempo, no importa cuántos años tengan nuestros/as hijos/as.

Deberemos revisar entonces cuál ha sido nuestra relación con la empatía, cuánto nos han comprendido y nos han explicado amorosamente, o cuánto nos hubiese gustado contar con esa figura de apego en nuestra infancia, para poder pararnos frente a nuestros/as niños/as de manera empática y comenzar un vínculo desde el amor y el respeto.

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