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Actividad simple y con un mensaje profundo.

Los mandalas son una técnica legendaria que nos ayudan a conectarnos con nosotros mismos: ayudan a disminuir ansiedades, controlar el estrés, facilitar el equilibrio emocional, focalizar la atención plena y encontrar calma y armonía.

Están presentes en cualquier proceso que implique transformación, por eso está bueno tenerlos presentes en momentos de mudanzas, cambios de escuela, partida de un ser querido, viajes o llegada de un hermanito, por ejemplo.

Ofrecerles a los niños y niñas el encuentro con la experiencia del mandala los acercará a conocer sus pensamientos y emociones, despertará su creatividad y se creará un momento de auto-confianza al poder elegir elementos y materiales para pintar o crear.

Puede ser una práctica simple o compleja, dependiendo de los materiales que decidamos utilizar, y se puede ir adaptando a las diferentes etapas de los/las niños/as, los/las adolescentes o los/las adultos/as.

Cuando pintamos, dibujamos o contemplamos mandalas, nos conectamos con la figura circular que está vinculada al órden y equilibrio de la vida.

Mientras escribía, recordé el mandala que realizó Loli hace un tiempo: pusimos música relajante y ella iba recorriendo los diferentes espacios de la casa, eligiendo los elementos que creía le serían útiles: cd´s, broches y mini broches de madera, saquitos de té, bloques de construcción, figuras de animales de madera, canicas, fichas de triominó.

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